La teoría de la complejidad surge a mediados del siglo XX
como un paradigma científico cuya finalidad es “comprender la complejidad de la
vida”.
Este paradigma ofrece el basamento teórico necesario para
estudiar objetos muy complejos, como la Escuela, sin la necesidad de proceder a
una reducción radical de los mismos.
En la actualidad la teoría de la complejidad busca dar razón
del universo como un todo, más allá de la simple suma de sus partes, y de cómo
sus componentes se unen para producir nuevas formas.
Este esfuerzo por descubrir el orden en un cosmos caótico es
lo que se conoce como la nueva ciencia de la complejidad o del caos. Este nuevo
paradigma científico está dedicado a buscar conexiones entre muchos y variados
esfuerzos de investigadores que trabajan en las fronteras de una cantidad
asombrosa de disciplinas (Hayles, 1998).
En las ciencias, la complejidad es el término utilizado para
connotar una nueva forma de pensar sobre el comportamiento colectivo de muchas
unidades básicas que interactúan entre sí, sean átomos, moléculas, neuronas,
bits de una computadora o grupos humanos, para mencionar algunos. En
matemáticas, el principio básico de la teoría del caos radica en la
identificación de un elemento llamado fractal, que mantiene su identidad a
cualquier escala, y puede reproducirse hasta el infinito formando nuevas
combinaciones en las que el componente inicial es siempre el mismo y el conjunto
resultante siempre distinto.
En definición, la complejidad es el estudio del
comportamiento de colecciones macroscópicas de unidades que están equipadas con
el potencial para evolucionar en el tiempo. Sus interacciones llevan a un
fenómeno colectivo coherente, llamado “propiedades emergentes”, las cuales
pueden ser descritas sólo en un nivel más elevado que aquél de las unidades
individuales. En este sentido el todo es más que la suma de sus componentes,
así como un cuadro de Van Gogh es mucho más que un grupo de brochazos”
(1996:7).
La ciencia moderna es tan buena dividiendo los problemas en
pequeñas partes que a menudo olvida juntarlas de nuevo. Como consecuencia de
ello se ha perdido la visión del mundo y del hombre como un todo integrado y
dependiente de su ambiente. Como respuesta a esta situación la teoría de la
complejidad surge como paradigma científico cuya finalidad es “comprender la
complejidad de la vida” (Conveney y Highfield
1995:11).
Dicha teoría, se situa entre el orden y el desorden, presentando
las siguientes características:
1. La no linealidad, considerada la más general.
2. Sus formas complejas conducen a una conciencia de la
importancia de la escala.
3. Su sensibilidad o dependencia de las condiciones
iniciales de producción.
4. Poseen mecanismos de realimentación que crean circuitos
donde la salida revierte hacia el sistema como entrada.
5. Inestabilidad o falta de equilibrio.
6. Son creativos.
La teoría de la complejidad está interesada en explicar “al
mundo que vemos y tocamos, a los objetos de proporción humana. La experiencia
cotidiana y las imágenes reales de cuanto nos rodea se ha convertido en el fin
legítimo de la investigación.” (Gleick, 1987:14.
De allí que la escuela como institución formadora de las
nuevas generaciones tenga la obligación de mantenerse en contacto con la
realidad que le circunda y proponer alternativas para preparar a sus alumnos
para el futuro.