El cambiar el enfoque o el
tipo de modelo o de representación del Ser Humano con respecto a sí mismo y a
su realidad, considerando un todo y no fragmentos de una totalidad como hasta
ahora se ha hecho (en la cultura occidental), permite visualizar, justificar,
planear y llevar a la práctica un modelo de educación integral para la vida.
De esta manera, se menciona
hoy en día un modelo denominado Teoría General de Sistemas, (TGS) el cual fue
el resultado de una observación más consciente (con conocimiento) y cuidadosa
del entorno y de los procesos mismos en que está inmerso el ser humano. Los
procesos, pueden ser considerados como una serie de etapas, acciones o
situaciones que en conjunto deben lograr un objetivo determinado. Los procesos
en que está inmerso el ser humano, son complejos, tienen muy distintos aspectos
y sin embargo, están relacionados unos con otros; esto en conjunto, puede ser
definido como un “sistema”. En otras palabras, un sistema, puede definirse como
un conjunto de elementos con características, propiedades y aún comportamientos
diferentes entre sí, que sin embargo al actuar en conjunto, logran determinados
fines, más allá de lo que lograría una sola parte aislada del sistema. La TGS
afirma que las propiedades de los sistemas, no pueden ser descritos en términos
de sus elementos separados; su comprensión se presenta cuando se estudian
global e integralmente.
Esta teoría, se cimienta en
tres puntos de partida básicos:
1. Los sistemas existen dentro de supersistemas.
2. Los sistemas son abiertos.
3. Las funciones de un sistema se basan en su estructura.
1. Los sistemas existen dentro de supersistemas.
2. Los sistemas son abiertos.
3. Las funciones de un sistema se basan en su estructura.
El interpretar la vida, la
sociedad humana y la educación como sistemas abiertos, puede explicar en parte,
la supervivencia y la adaptación de los seres vivos con respecto a un entorno o
medio cambiante, sea éste biológico o social (dentro de ciertos límites).
De ahí la importancia de por
ejemplo, no explotar en demasía el entorno natural en que se ha creado y vivido
el ser humano como tal; o el de tratar los problemas educativos y la reforma de
los sistemas educativos, de manera integral, o, como se ha descrito
anteriormente, educar para un desarrollo humano integral, considerando a todos
los actores del proceso; entre ellos por mencionar sólo los más evidentes:
estudiantes, docentes, autoridades educativas, y poder legislativo.
Este enfoque sistémico o
integral en la educación, tanto institucional o formal como cotidiana (o
informal), permitiría entre otros aspectos: Tomar decisiones con mayor
conocimiento de causas y efectos (conscientes), aprender de los errores,
establecer y lograr finalidades comunes y en general, lograr un desarrollo (no
sólo crecimiento o instrucción) más equilibrado, tanto personal como social, en
la práctica.