lunes, 18 de noviembre de 2013

TEORÍA DE LA COMPLEJIDAD



La teoría de la complejidad surge a mediados del siglo XX como un paradigma científico cuya finalidad es “comprender la complejidad de la vida”.
Este paradigma ofrece el basamento teórico necesario para estudiar objetos muy complejos, como la Escuela, sin la necesidad de proceder a una reducción radical de los mismos.

En la actualidad la teoría de la complejidad busca dar razón del universo como un todo, más allá de la simple suma de sus partes, y de cómo sus componentes se unen para producir nuevas formas.
Este esfuerzo por descubrir el orden en un cosmos caótico es lo que se conoce como la nueva ciencia de la complejidad o del caos. Este nuevo paradigma científico está dedicado a buscar conexiones entre muchos y variados esfuerzos de investigadores que trabajan en las fronteras de una cantidad asombrosa de disciplinas (Hayles, 1998).

En las ciencias, la complejidad es el término utilizado para connotar una nueva forma de pensar sobre el comportamiento colectivo de muchas unidades básicas que interactúan entre sí, sean átomos, moléculas, neuronas, bits de una computadora o grupos humanos, para mencionar algunos. En matemáticas, el principio básico de la teoría del caos radica en la identificación de un elemento llamado fractal, que mantiene su identidad a cualquier escala, y puede reproducirse hasta el infinito formando nuevas combinaciones en las que el componente inicial es siempre el mismo y el conjunto resultante siempre distinto.

En definición, la complejidad es el estudio del comportamiento de colecciones macroscópicas de unidades que están equipadas con el potencial para evolucionar en el tiempo. Sus interacciones llevan a un fenómeno colectivo coherente, llamado “propiedades emergentes”, las cuales pueden ser descritas sólo en un nivel más elevado que aquél de las unidades individuales. En este sentido el todo es más que la suma de sus componentes, así como un cuadro de Van Gogh es mucho más que un grupo de brochazos” (1996:7).

La ciencia moderna es tan buena dividiendo los problemas en pequeñas partes que a menudo olvida juntarlas de nuevo. Como consecuencia de ello se ha perdido la visión del mundo y del hombre como un todo integrado y dependiente de su ambiente. Como respuesta a esta situación la teoría de la complejidad surge como paradigma científico cuya finalidad es “comprender la complejidad de la vida” (Conveney y Highfield
1995:11).

Dicha teoría, se situa entre el orden y el desorden, presentando las siguientes características:
1. La no linealidad, considerada la más general.
2. Sus formas complejas conducen a una conciencia de la importancia de la escala.
3. Su sensibilidad o dependencia de las condiciones iniciales de producción.
4. Poseen mecanismos de realimentación que crean circuitos donde la salida revierte hacia el sistema como entrada.
5. Inestabilidad o falta de equilibrio.
6. Son creativos.

La teoría de la complejidad está interesada en explicar “al mundo que vemos y tocamos, a los objetos de proporción humana. La experiencia cotidiana y las imágenes reales de cuanto nos rodea se ha convertido en el fin legítimo de la investigación.” (Gleick, 1987:14.

De allí que la escuela como institución formadora de las nuevas generaciones tenga la obligación de mantenerse en contacto con la realidad que le circunda y proponer alternativas para preparar a sus alumnos para el futuro.